El antropólogo observa, describe, luego escribe, y constata la situación turística que encuentra en su camino. Antes de ser un antropólogo, es turista, y a menudo, las relaciones entre ambos, turista y antropólogo, no son simples, a veces son imposibles, y siempre conflictivas. Para las poblaciones locales es, en efecto, muy difícil distinguirlas: el antropólogo no es más que un turista que permanece por más tiempo en un lugar. Así, en los rincones apartados de Indonesia, el antropólogo (así como también el escritor, el periodista o el sociólogo) es llamado “turista de tradiciones” (turis adat), denominación, a fin de cuentas, 
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